Iluminada Corripio
Directora de Estrategia y Promoción de la Innovación, Salud Mental, Cataluña
"En Sant Joan de Déu, las ideas de los profesionales se convierten en proyectos"
Cada año, la Semana de la Salud Mental es una cita clave para dar visibilidad, reflexionar y actuar en relación a los retos que todavía rodean a la salud mental en nuestra sociedad. Para dar visibilidad a la Semana de la Salud Mental que tiene lugar en el PSSJD nos entrevistamos con la Dra. Iluminada Corripio, directora de Estrategia y Promoción de la Innovación, Salud Mental, Cataluña.
Cada año, la Semana de la Salud Mental es una cita clave para dar visibilidad, reflexionar y actuar en relación a los retos que todavía rodean a la salud mental en nuestra sociedad. Para dar visibilidad a la Semana de la Salud Mental que tiene lugar en el PSSJD nos entrevistamos con la Dra. Iluminada Corripio, directora de Estrategia y Promoción de la Innovación, Salud Mental, Cataluña.
Ante todo nos podrías explicar en qué consiste el proyecto Somrise?
El proyecto Somrise nace de una visión del Parc Sanitari Sant Joan de Déu (PSSJD), de la mano de su director de Investigación, Innovación y Docencia, el Dr. Josep M. Haro y los gerentes SJD-PSSJD, SJD-Esplugues y SJD Terres de Lleida. Aunque somos líderes en producción científica -somos los primeros en número de publicaciones en España, los cuartos en Europa y los quintos a nivel internacional-, nos damos cuenta de que el porcentaje de resultados de investigación que acaba llegando a la práctica clínica es todavía muy pequeño. A partir de aquí, desde el PSSJD apostamos por transformar la atención y por tanto el futuro de la salud mental, tejiendo un puente real entre la investigación, la innovación y la práctica clínica. Así, Somrise nace, precisamente, con este objetivo: articular el ecositema existente para mejorar la transferencia del conocimiento en el ámbito de la salud mental y conseguir que los resultados de la investigación tengan un impacto real en la práctica asistencial. Asimismo, ésta no es una visión exclusiva del PSSJD, sino una apuesta compartida territorialmente por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en Catalunya liderada por la UTI.
De los proyectos que actualmente forman parte de Somrise, ¿hay alguno que ejemplifique especialmente bien la filosofía que desea impulsar?¿Por qué?
Hay diferentes proyectos que ya estaban en funcionamiento y que desde Somrise hemos ayudado a impulsar, pero diría que el proyecto de salud mental de precisión es ahora mismo el que mejor ejemplifica la filosofía de Somrise. Hasta ahora, en salud mental, a menudo hemos trabajado en base al ensayo y error: una persona con un problema de salud mental entra en la consulta y no siempre somos capaces de determinar qué tratamiento le funcionará mejor. De hecho, aproximadamente un 30% de estas personas presentará una condición resistente. Sin embargo, en otras especialidades, como la oncología, ya disponemos de pruebas que permiten determinar qué tratamiento puede ser más adecuado para cada persona.
¿Podrías destacar algún proyecto en concreto?
Sí, por supuesto. En este momento estamos desarrollando cuatro subproyectos que tendrán que apoyar que la salud mental de precisión se convierta en una realidad. El primero es LaIA, que utiliza la transcripción de voz para recabar automáticamente la información clínica más relevante de las entrevistas. Esto permite liberar a los profesionales de parte de la labor de transcripción y, a la vez, abre la puerta a incorporar mejor la información social y sanitaria de cada persona. El segundo es NEXIA, un proyecto de arquitectura de datos que busca integrar diferentes fuentes de información -clínica, de investigación, digital y ómica- a lo largo de la vida de la persona. El objetivo es disponer de datos de calidad que nos permitan desarrollar herramientas fiables y seguras de inteligencia artificial para identificar patrones de pronóstico y respuesta a los tratamientos. Dentro de NEXIA, ya estamos empezando a diseñar las Trayectorias Clínicas, que recogerán datos del mundo real para entender mejor cómo evolucionan las personas que atendemos, especialmente en condiciones de gran complejidad como la psicosis, el trastorno del espectro autista o la depresión resistente. Esto nos permitirá identificar perfiles clínicos y avanzar hacia tratamientos cada vez más personalizados. Por último, destacaría el proyecto EMMA-VOICE, que nos permitirá mejorar la evaluación de las personas en diferentes momentos de su condición de salud mental (estabilidad, crisis y pre-crisis) mediante un chatbot, éste se trata de un proyecto europeo recientemente aprobado.
¿Qué significa para ti "innovar" en salud mental?
Para mí, innovar es llevar una idea a la práctica aportando valor. No tiene por qué ser necesariamente una solución tecnológica muchas veces es mejorar o introducir una nueva manera de hacer dentro del sistema social y sanitario existente. En este momento, todo ocurre muy rápido y estamos muy distraídos con la avalancha de información que estamos recibiendo, pero debemos ser capaces de levantar la cabeza e imaginar el futuro que queremos para la salud mental de la mano de los profesionales y las personas atendidas. Un tema que está en el candelero es entender muy bien cómo podemos utilizar la inteligencia artificial. No podemos permitir que sean las empresas tecnológicas quienes nos marquen el camino. Las soluciones las debemos diseñar nosotros, desde nuestra casa, con nuestros profesionales y con las personas atendidas.
¿Qué aporta el modelo Living Lab que plantea Somrise respecto a un estudio de investigación convencional?
El PSSJD se acreditó como espacio Living Lab en junio de 2025. Esto significa que disponemos del ecosistema necesario para probar y validar innovaciones en entornos reales antes de incorporarlas a la práctica clínica. Por ejemplo, si desarrollamos una aplicación móvil, podemos probarla con profesionales y pacientes en un entorno real, evaluar cómo funciona e identificar qué mejorar antes de implementarla de forma generalizada. Este recorrido, desde la primera prueba hasta la incorporación de una solución a la práctica clínica, es el que entendemos por escalabilidad. Para que sea posible, es fundamental que las instituciones sean permeables a incorporar nuevas soluciones y que podamos evaluar su impacto. En este sentido, la Unidad de Impacto del IRSJD tiene un papel clave: debe ayudarnos a determinar si una innovación aporta valor, es sostenible y está preparada para ser escalada.
¿Qué hace diferente a este modelo?
La investigación se desarrolla habitualmente en entornos muy controlados, con una selección de la muestra y unos criterios de inclusión que, en algunos casos, pueden no ser representativos de la población real. En cambio, el modelo living lab busca desarrollar y probar las soluciones en entornos reales, con personas que pueden presentar situaciones muy diversas y complejas: problemas sociales, drogodependencias, comorbilidades médicas descompensadas, entre otros. Esto nos permite comprobar, no sólo, si una innovación funciona en un entorno de pruebas, sino también si es aplicable a la realidad asistencial, en un contexto territorial concreto y puede generar un impacto real en las personas.
En el caso de la terapia AVATAR, ¿qué le está enseñando la incorporación de realidad virtual sobre las posibilidades y los límites de la innovación tecnológica en salud mental?
Yo estoy verdaderamente emocionada con la terapia AVATAR, liderada por la Dra. Susana Ochoa. Llevaba 26 años visitando personas con problemas de salud mental en el Hospital Sant Pau, tanto en la planta de hospitalización como en urgencias, y también coordinando el equipo de esquizofrenia resistente. Un 30% de las personas con esta enfermedad no responde al tratamiento. Esto significa que estamos hablando de muchas personas, a menudo jóvenes, que quedan aisladas, con gran sufrimiento de su entorno, que consumen muchos recursos y para las que tenemos pocas alternativas terapéuticas. Cuando llegué al PSSJD, me encontré con que para estas personas que ya no responden a los tratamientos farmacológicos disponibles, la terapia AVATAR podía ofrecerles una nueva oportunidad. La respuesta es de aproximadamente el 50%, y tiene mucho que ver con la forma en que se trabaja la experiencia subjetiva de la persona. A través de la terapia, la persona puede aprender a interactuar con estas voces y, progresivamente, recuperar capacidad para hacer cosas tan básicas como salir a la calle. Por eso, para mí, AVATAR es un paradigma de cómo implementar la innovación en salud mental: ver cuándo una intervención funciona en un proyecto de investigación, validarla y, a partir de ahí, poder extenderla y llevarla a la práctica. Ahora se está implementando en el territorio de Terres de Lleida.
El IRSJD ya tiene una trayectoria consolidada en investigación en salud mental. ¿Qué papel debe jugar Somrise dentro de ese ecosistema?
Somrise aporta, sobre todo, una mirada de escalabilidad y la capacidad de articular las diferentes direcciones necesarias para que esta escalabilidad sea una realidad. No se trata de dejar de realizar investigación básica, ni mucho menos; por el contrario, es imprescindible generar el conocimiento que en el futuro nos permitirá dar respuesta a necesidades todavía no cubiertas. Pero debemos ser capaces de ir un paso más allá y conseguir que este conocimiento se traduzca en soluciones que ayuden a las personas. De hecho, éste es también el objetivo del IRSJD: generar conocimiento que tenga un impacto real en la salud y en la vida de los pacientes. Y ahora, gracias a la capacidad y posicionamiento institucional que tenemos, estamos en un momento especialmente interesante para definir qué futuro de la investigación en salud mental queremos construir. Además, partimos de una realidad asistencial muy potente: en SJD Catalunya atendemos al 20% de la población infantojuvenil en salud mental y al 10% de la población adulta. Esta experiencia nos da una perspectiva privilegiada para identificar necesidades, generar conocimiento y, sobre todo, acelerar su transferencia en la práctica clínica.
La Semana de la Salud Mental es una cita clave para dar visibilidad, reflexionar y actuar en relación a los retos que todavía rodean a la salud mental en nuestra sociedad.